miércoles, 20 de febrero de 2008

A vueltas con las vueltas (y regresos varios)



Llevo casi dos meses diciendo que acabo de volver de Londres y más de un año respondiendo (cuando se me pregunta) que acabo de empezar la tesis. Así que he pensando que tocaba un post de reflexión sobre cuánto se tarda en volver a ponerse las pilas, en responder a los estímulos y, en definitiva, en aprovechar el tiempo. Y así, desde Zaragoza city, capital del ladrillo (véase el graffitissss), he iniciado sesudas elucubraciones y reflexiones filosóficas de todo tipo y sabor.

Pero luego he pensado que no, que ya eso me lo quedo para mí (aunque se admiten sugerencias) y ya me dedico directamente a saludaros, deciros que estoy muy bien, contenta y eso, que empiezo mañana a dar clases en la universidad (youhou!!!! aunque se trata de una asignatura de libre elección y el tema ni siquiera es el mío: Historia Contemporánea de las Mujeres en Occidente), que estoy haciendo un curso de guión que me obliga a pensar y eso me gusta, que ya me empiezo a sentir en casa en el piso de al lado de la plaza de toros y que en el plano sentimental el pobre Eneko me sigue aguantando estoicamente (y eso a pesar de largarme a un congreso a Granada cinco días -de zorreo, que diría el doctor Chanan- dejándolo solico en una ciudad nueva).

Después de este breve repaso que sirve de disculpas (siento haber tenido esto tan abandonado), paso a preguntaros qué tal vosotros. Sí, demos la vuelta a esto del blog y por un día, escribirme un comentario en el que habléis de vuestras últimas novedades/cotidianeidades/historias. La gracia es que la intimidad desaparecerá totalmente y que cientos de extraños (bueno, unos cuantos extraños, tampoco hay que exagerar) sabrán de repente de vuestras vidas. Lo mejor es que esto puede actuar en plan congreso: aburriéndoos si no os interesa el tema pero dándoos la posibilidad de entrar en contacto tal vez con alguien que hace algo, le ha pasado algo o busca algo similiar a lo que hacéis, habéis hecho o queréis hacer vosotros.
En cuanto a los regresos, después de Londres, Alagón y Granada, después del ocio, la familia, la Navidad, los amigos, la biblioteca, el cuartucho que nos sirve de despacho, las obras, el tráfico... he llegado a la conclusión de que no se trata de volver a ningún sitio ni recuperar nada, que la vida era eso, era todo, y que no hay que reengancharse, hay que seguir. Y ser feliz, ya de paso.


PD: Mil excusas para la minipandi erasmus. No pude ir a Madrid y me habría encantado estar de cachondeo con vosotros, recordar batallitas y vivir unas cuantas en esos dos-tres días para recordarlas la próxima vez. Espero que estéis bien, contentos. Besicooooossssssssss

martes, 22 de enero de 2008

Ya soy concejal, ¿y ahora qué?

Sí señores, no había muerto, aquí estoy, de nuevo, de vuelta...
Creo que ha sido cosa de la música again, quiero decir, lo del regreso a las ondas. Ayer fui a un concierto impresionante (Elliott Murphy-con el guitarrista Olivier Durand), dos hombres, dos guitarras, un teatro pequeño, dos horas que se hicieron cortas... una pasada -os recomiendo, por ejemplo, Green River-. Y supongo que me he dicho, esto hay que contarlo. Una suerte de vuelta a la vida de Lázaro, un "levántate y escribe" o algo así.
Así que aquí estoy, con múltiples historias que he ido acumulando y que no podré contaros jamás porque no quiero marearos, que no es plan de contar en una entrada lo que he estado haciendo en un mes. No.
Lo primero es lo primero: Espero que tengan ustedes un gran gran 2008. Tiene pinta, a no ser que vivan en Zaragoza, donde la Expo amenaza todos y cada uno de los aspectos diarios, desde el precio de los pisos de alquiler al transporte (cosa de obras), desde la mera estética (Fluvi pírate) hasta el aburrimiento propio de la publicidad repetitiva. En fin. Y a qué viene esto???
He aquí el segundo punto, aunque no por ello menos importante: Me he independizado!!! O mejor, nos hemos independizado... Es decir, que el Eneko y yo andamos viviendo juntos desde hace dos días en la capital de mañolandia y... después de tres años ya era hora. Lo malo es que no me lo acabo de creer mucho, parece que estamos viviendo en casa de otros, de visita... Habrá que personalizar el piso ya!
Tercer punto (y he aquí que se explica la fotografía de arriba): vivimos al lado de la Plaza de Toros. Bares selectos donde los haya (la Tertulia taurina y similares) y mercadillo de antigüedades los domingos por la mañana. Un nuevo mundo de posibilidades, claro. Pero aunque esto es un epicentro de inmigración y los comercios de la zona tienen temática variada e internacional, echo de menos a mis judíos ortodoxos, mi piso de protección oficial londinense, a los amigos que se quedaron por aquellas tierras, la primavera inglesa que no me dio tiempo a vivir y todo lo que se pudo quedar en el tintero. Besos varios para todo y todos.
Cuarto punto: vuelta a Zaragoza significa también vuelta a la tesis, a la universidad, a la vida normal y a la vida adulta (si es que alguna vez había llegado...), lo que puede dar lugar a muchas historias, o a ninguna, habrá que ir viendo. Y también significa descubrir más (o redescubrir) una ciudad que siempre había visto un poco como de visita. Y conlleva, por ejemplo, acercarse a la Diputación Provincial de Zaragoza y encontrarse el cartel de un curso con el título de "Ya soy concejal, ¿y ahora qué?". Pregunta que, de encontrarnos en la costa mediterránea tendría fácil solución. Yo, que tengo un problema con esto de apuntarme a cosas varias, estoy por presentarme a las próximas municipales. Me siento un poco como cuando Conchita Velasco decía aquello de "Mamá quiero ser artista"... pero al revés. "Mamá quiero ser concejal". O algo así.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Hairspray


Londón acaba y me voy yendo (poco a poco, despidiéndome de la gente, de los árboles de mi calle, del zorrillo que vi ayer al volver a casa, de la iglesia de negros de la esquina, de los judíos vestidos de sabbat, de los judíos vestidos de normal, de los judíos en bici con los faldones y hablando por el móvil) con la sensación de que Impossible is nothing (ay qué ver, qué lástima que una expresión tan acertada esté patentada por Adidas. Igual me llama la SGAE para cobrarme).
En este paréntesis otoñal londinense he descubierto muchas cosas, sitios, gentes y me he descubierto un poco más a mí misma (y es peligroso, porque uno puede llegar al punto de darse cuenta de que, de repente, por ejemplo, no se cae bien, que no ha sido el caso, pero podría haber sido). Uno para, y se mira y mira a su alrededor y se dice, pues va a ser que he sido muy feliz aquí. Y lo dice con una de esas sonrisillas estúpidas que se quedan en la cara cuando te sinceras, y las cosas buenas son buenas de verdad, y no tienes que decirlo para quedar bien, sino porque lo sientes.

Y hay momentos en que te da miedo volver, porque se está muy a gusto en este "pause" subencionado por el ministerio de educación y ciencia. Y hay momentos en que hay que afrontar la vida de verdad, y es lo que toca ahora.

Y tengo ganas de volver, y ver a toda mi gente y a los que todavía no lo son pero puede que lo sean, y hartarme de aguantar anuncios navideños en la tele en español, y pagar rondas sin esperar acojonada a que me digan cuánto es, y retomar todas esas cosas que quedaron en suspenso. Sí, es buen momento para volver. It's a beautiful day.

Y es que estoy aquí, una mañana de domingo, hace sol en Londón, y leo en el blogcss de mi webmaster su última entrada, que básicamente se reduce a una canción de U2 muy bien escogida, y me encuentro atontada escribiendo de cosas que pretenden ser trascendentales cuando yo lo que quería era explicaros cómo en Londón descubrí la laca (Hairspray como producto, no como musical, dios me libre) y de cómo, entre otras cosas, si yo puedo tener pestañas de varios centímetros y el pelo a lo bonnitailer es que no hay nada imposible -venga, la historia de cómo me convertí en modelo de Vidal Sassoon os la cuento otro día, e igual hasta pongo fotos y tó-.

Sólo hay que arriesgar o arriesgarse, o exponerse, o atreverse, o esforzarse, u olvidarse un poco de uno mismo y de todo lo que pensamos de nosotros mismos o pensamos que los demás piensan de nosotros. Como decía un amigo/conocido en su bloc hace tiempo (cuyo enlace algún día recuperaré para esta página porque merecía la pena), hay que reivindicar el derecho a reinventarse cada día. (lo he encontrado...)

Allá vamos.
PD: La foto tampoco es mía, pero el edificio es parte de la Battersea Power Station, uno de los más impresionantes de Londres, otro de esos retos de recuperación del patrimonio industrial, como la azucarera de Alagón. Pero ése es otro tema, y toca ya de vuelta a casa.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Musica, neurofisica y salas de billar


Venga, hoy tambien apuesto por una entrada breve, todo sea por mis fans... (Vaaaaale, no me hagais mucho caso).
Ayer leyendo el periodico (no es que me haya aficionado a comprarlo, la verdad, pero el del sabado llevaba tantos suplementos, revistas y pijotadas varias que uno puede estar desayunando con The Guardian toda la semana...), pues eso, que aventurandome en secciones desconocidas del periodico este en cuestion, llegue a un articulo de un hombrecillo que abogaba por el Dia sin musica (No Music Day). Al parecer le encantaba la musica, pero no soportaba que le invadiera en tiendas, centros comerciales, restaurantes, etc. especialmente ahora que en London se hallan en plena locura pre-navidena y todo son villancicos varios.

Y digo que le "invadiera" la musica porque al parecer, segun estudios neurofisicos (si es que esa profesion existe), las vibraciones resultantes del sonido se encuentran cercanas al tacto y cito textualmente "entran en nuestros cuerpos y lo cambian, mucho mas que las particulas de luz que conducen a la vision".

Mas alla de si yo apoyaria esta campana del dia sin musica o no (eso del apoyo a campanas quita mucho tiempo, como ya os conte que descubri con "Banieras limpias" y ademas me gusta demasiado despertarme con musica en la radio), he de admitir que estoy bastante de acuerdo con eso de que la musica nos toca dentro, y puede acentuar un estado de animo, cambiarnos el humor y/o hacernos las personas mas felices del mundo. Ayer fui a un concierto de jazz. Bueno, concierto-concierto no se si era, los chavales no tenian mucha experiencia (de hecho se armaban la picha un lio con los titulos de sus propias canciones), el sitio no era un club, ni un pub sino una sala encima de un garito de billares, mas parecido a una penia de pueblo que a otra cosa, y la entrada variaba si eras artista o no (obviamente, nosotros nos autodefinimos como tales, mas que nada por las 2 libras de diferencia en el precio...).

Pero estaba ahi, con mi botellin de budweisser de medio litro (que ni siquiera sabia que existia en ese formato), oyendo aquella musica (definida como jazz fussion progressive y que se yo cuantas historias mas), mirando a la foto gigante de un cielo con nubes que cubria parte de la pared o el monton de teles viejas que decoraban uno de los lados del escenario, y he de admitir que no solo me toco la musica, si no que se me quedo dentro. Y me hacia mover la cabeza, y los pies, y sonreir como una tonta, e irme lejos sin dejar de estar alli y volver sin haberme ido. En fin.

Por cierto, los chavales se llamaban Porpoise Corpus (iba a hacer un link de esos para que fuerais a verlos en myspace, pero no se como se hace en un mac..., asi que tendreis que buscaros la vida). Ah, mira, que ya he podido...
Me voy a la uni, cuidaros mucho. Y cuidadin con lo que escuchais, que luego se queda ahi..


martes, 4 de diciembre de 2007

Ironias y paradojas


Mi idolatrado Nick, profesor de ingles para extranjeros, director del centro de lenguas de la LSE y cuarenton gay moderno donde los haya, decia un dia (siento los acentos, mejor dicho, la falta de ellos, o mejor dicho, las tildes, no miguel angel) que los conceptos clave en su vida (o en su filosofia vital) eran la ironia y la paradoja.

Se que este principio parece preludiar una larga disertacion sobre ambos conceptos... No os asusteis, basicamente porque no tengo tiempo, que he quedado en nada en la otra punta de la ciudad (con la Sescuncilla, mi sweetheart, no os penseis nada raro...).

Total que lo que yo queria decir viene un poco por eso, por las ironias, las paradojas y otras cosas raras del mundo sin las cuales todo seria mucho mas aburrido. Es una tonteria, pero el sabado me compre The Gardian (que es asi como el periodico izquierdoso dentro de lo oficial). Y mi companera de casa y su novio me preguntaron extranados que porque habia elegido ese y no otro. Yo me hice un poco la tonta, que parece que me sale bien, y dije que tampoco sabia mucho de la prensa inglesa y que me habia parecido serio y que ya estaba. Y ellos me dijeron que ese periodico lo compraban los modernos alternativos, la gente que iba en bici y llevaba a sus hijos en el remolquillo y estaba super preocupada por el mundo y eran superecologistas pero que se creian superiores. Me quede un poco flipando, especialmente porque ellos me dijeron que habrian comprado The Sun (periodico sensacionalista donde los haya, con una tia en tetas en la pag. 3) porque era el periodico que compra la gente del pueblo.

La paradoja viene cuando a) ellos son bastante pijos. b) ella estudia diseno de moda c) el lleva la sultimas converse d) les encantan los pubs y las tiendillas a las que esa gente modernapijaalternativa suele ir, algunos de los cuales estan cerca de casa, e) tienen el ultimo mac, elmejor ipod, llevan gafas de pasta (si, vivan los estereotipos!!!). Asi que, a que estamos jugando???

Supongo q simplemente el rollo ecologista-un pooc concienciao politicamente le resulta extrano/les resbala a una gente con formacion superior, con intereses supuestamente culturales y con muy pocas inquietudes en general. Y lo malo es que al parecer es lo normal, que si en Espana estamos despolitizados aqui es peor. Cuanto dano hizo Thatcher a este pais!!!! Aunque tampoco es de extranar, supongo, al fin y al cabo en estas tierras infieles Diversion significa desvio.

En fin

jueves, 29 de noviembre de 2007

Bliss (Muse-Origin of Symmetry)


Atardece en Londón y eso que aún no son las 4. Y yo aquí, escribiendo en vez de poner a fregar la vajilla y tender la ropa... Nunca he sido una buena mujer de mi casa, a pesar de la campaña "bañeras blancas" iniciada por mí misma hace unas semanas.

Hoy me he prometido ser breve. Lo justo para hablar de conexiones y de música, de paisajes otoñales y de olor a pueblo. Y es que Londón huele a pueblo, o al menos mi barrio, aunque creo que esto ya lo había dicho alguna vez. Y no sé si los judíos ortodoxos siguen teniendo estufas de leña en casa, si son los árboles que recorren las dos aceras de la calle (pordiosquenoseentere labrigadamunicipaldealagón, que lo arreglan rápido) o si es cosa del horno de la panadería de la esquina (judía, por supuesto, como la carnicería, la pescadería y la tienda de todo un poco). Lo cierto es que me siento como en casa. Y lo cierto es que me va a dar pena irme.
Salgo a pasear para comprar pan o a comprar pan para pasear porque hace bueno, no sabría decirlo. Mis hermanas me regalaron un mp3 para mi cumpleaños, así que Muse se viene conmigo, que no la cámara de fotos, que es lo que me apetecería de verdad. Fotos de judíos. Y las preguntas. ¿A qué se dedican? ¿Se casan por amor? ¿Por qué las mujeres no parecen felices? ¿Cuántos sombreros diferentes tienen? ¿Para qué? ¿Me dejarían hacerles fotos?
Está atardeciendo y yo sólo pienso en que la vida debería tener banda sonora, como en las películas. Silencio cuando hiciera falta, pero música en los momentos estelares. La canción adecuada para el instante adecuado. Muse cuando iba a escalar a Rock en Stock (el rocódromo de Nantes), los Rolling o Nirvana en The Castle, el rocódromo de aquí. ¿Y qué decir de los momentos románticos? ¿Qué decir de los momentos dramáticos? ¿Qué decir de las esperas? ¿De las alegrías? ¿De las angustias? Qué lástima tener tan mal oído. Y las canciones unen, y hacen recordar, y acercan a la gente que está lejos, y recuerdan tiempos felices, o simplemente otros tiempos. Gente a la que no ves, a la que te encuentras en el messenger, que te llama, que te viene a la cabeza, de quien de repente te llega una carta.
EN fin.
Igual no es buen momento para escribir, sino para subirse el cuello del abrigo y de irse a olor el otoño judío de Londres.
O para irse al cine gratis en Londón...

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Breve comentario sobre la vida y costumbres en una ciudad cosmopolita y urbana de un pequeño rincón del mundo (obviamente lo de breve...)


PD previa: Como veo que el temita de la expo ha causado interés, os adjunto aquí encima una de las dudas trascendentales que en la sala se quería plantear al público. Se admiten opiniones...
(Y ahora sí, empiezo...) He decidido reorientar mi vida, asumir las responsabilidades, centrarme de una vez en mi trabajo al cien por cien. Al menos hoy, un par de horicas... Y para ello, ¿hay algo mejor que actualizarse el bloccss? Es una obligación que tenía abandonada, y como ayer la retomé, pues parece que he cogido carrerilla, a ver en qué acaba todo esto.
Todo venía porque, ya que ayer os presenté mis incertidumbres sobre este país en el que no existe la palabra sobremesa (y en el que la Navidad empieza a finales de octubre, a juzgar por los adornos navideños, las lueces en las calles, los anuncios y las pistas de patinaje sobre hielo), quería seguir presentándoos un poco la ciudad y mi vida en ella. Vamos allá.
Hoy tocan relaciones sociales, o lo que en otras palabras se desglosa en dos temas apasionantes: cómo hablar en inglés en Inglaterra -incluso con ingleses!- (siempre me ha hecho más gracia la palabra italiana para esto: Inghilterra, suena más a cachondeo) y cómo hacer cosas gratis en Londres. Sí señor, dos temas apasionantes donde los haya.

1) La primera cuestión, "cómo hablar inglés en Inglaterra" no es moco de pavo, especialmente cuando se viene, como vine yo, a un departamento de estudios hispánicos y los primeros amigos que uno se hace son de cualquier sitio (de España, claro). La historia se complica cuando añadimos la enorme cantidad de españoles y suramericanos que se pueden encontrar en esta ciudad, que todo hay que decirlo, parecemos una plaga (de hecho en Camden venden camisetas haciendo alusión a nuestra afición por este lugar). Aunque, tal vez, todo se reduzca a una cuestión mucho más práctica: que hablamos más y más alto y que por eso es más fácil recaer en nosostros, todo podría ser.... Así que recomiendo encarecidamente a todos aquellos que piensen trasladarse a estas tierras una temporada que busquen casa compartida con extranjeros (yo vivo con una inglesa, youhou!!!! aunque ahí entran el problema nº 2: entenderla, y el nº 3: los diferentes conceptos de limpieza, pero esto sí que merece una entrada aparte...).

Una vez establecidos en Londres uno se dará cuenta que si hablar inglés no tiene porqué ser tan difícil (para eso están las tiendas, los bares, los polícias voluntarios), hablar inglés con un inglés es más jodido y si se busca a alguien de Londres... misión imposible. Creo que conozco a una persona de Londón-Londón, y ni siquiera la he conocido aquí, que la cosa ya venía de antes. Aquí nadie es de aquí, aunque supongo que eso hace las cosas más fáciles y permite que uno se sienta enseguida como en casa.

(De hecho, y poniéndonos serios -tal vez por primera vez en el bloccsss- los inmigrantes aquí, y supongo que podría incluirme, pueden integrarse si quieren -si no quieren, pues oye-, quiero decir, existen mecanismos sociales, posibilidades, para que se integren. Hay gente de todas las nacionalidades desempeñando los más variopintos empleos, desde camarero a banquero, de policía hindú con turbante a profesor. Y aunque hay barrios más pijitos o más residenciales en los que es más difícil ver a gente que no sea blanca, los pisos de protección oficial del ayuntamiento se alternan con las típicas casas adosadas inglesas; y aunque haya barrios chungos -como en cualquier gran ciudad-, y la gente allí suela ser negros, o chinos o pakistanís, las madres solteras de las estadísticas también incluyen, y mucho, a las típicas inglesas rubias de 16 años, no sólo a los de fuera. En cambio, y comparando con mi experiencia francesa, creo que allí están mucho más marginados: los inmigrantes de clase media-baja viven en barrios diferentes, con pocas oportunidades de salir de allí, y claro, luego pasa lo que pasa... en París, por ejemplo. Estaba pensando ayer que en los tres años que he estado cundiendo por tierras francesas no he hecho ningún conocido que no fuera estándar francés/europeo -racialmente o físicamente hablando-. En fin).

Volviendo al tema de la socialización, he de confesaros que descubrir The Castle ha sido muy importante para mí en este aspecto. Un rocódromo gigante dentro de un edificio impresionante o mejor dicho, un edificio impresionante reconvertido en rocódromo (véase la foto de arriba, la del neón, no, que se os van los ojos, la de la derecha...). Eso es The Castle. Y resulta que de cuando estuve aquella vez hace tres años viendo a Víctor , el artista (leer el post de ayer, hombre, que luego os perdéis con las explicaciones, y podéis ver hasta su web) pues conocí a unos amigos suyos que trabajan ahí, uno de profesor de escalada, otro en la recepción y otro en la cafetería (porque sí amiguitos, esto es tan grande que tiene tienda, café, dos pisos y medio y hasta una torre para rappel. Meteros en la página y ver la galería de fotos, que no tiene desperdicio).
Total, que yo fui a informarme porque Víctor trabajó también allí y me encuentro a esta gente: un francés y dos húngaros (y ahora una española, esto parece un chiste de ésos). Así que no sólo tengo amiguetes para escalar, sino que me corrigen, me enseñan a calentar (no seáis mal pensados) y a estirar, y además estoy en la lista VIP -entro gratis cuando quiera-. Vamos, que no me lo creo.
Y aquí entramos en la parte 2. Cómo hacer cosas gratis en Londres.
2) Como habéis podido comprobar, en parte la cuestión es un poco cosa de suerte y un poco cosa de saber moverse. Si no se tiene ni una cosa ni la otra, siempre queda la Time Out, que ya he dejado de comprarme porque en Internet es gratis y además te desborda menos. Uno pone la fecha y free, y oye, que le aparece todo lo habido y por haber en Londón, eso sí, a veces se tienta a la suerte.
COmo ayer...
Uno piensa que va a ver un cuentacuentos en una biblioteca del centro (al lado de Leicester Square, la plaza de los estrenos de cine) y mientras escucha los gritos de la gente porque llega Nicole Kidman a presentar la película ésa para críos que los católicos de EEUU denuncian como pro-atea (igual voy a tener que ir a verla), se da cuenta de que ni cuentacuentos ni ná. Que te has metido en la charla de un agüelete de 80 años que solía ser actor y ahora se dedica a rastrear en los archivos sobre obras de principios de siglos y sus estrenos. Y oye, eso está muy bien, pero para él y sus nietos, en su casa. Que cogió tres críticas de periódicos de la época, cuatro diapositivas y unos cuantos ataques de tos y se montó una charla tan ricamente. Eso sí, había café gratis. Y zumo. Y sobre todo, la fauna entre el público no tenía desperdicio: amiguetes del agüelo, modernos trasnochados siguiendo a ciegas las indicaciones de la revista de marras, borderlines que la gozaron en el turno de preguntas, amas de casa sin otros quehaceres, gente que yo creo que directamente va a estos sitios a dormir caliente -si no no se explica su capacidad- y el rey de la fiesta (que espero fuera el crítico de la Time Out que viniese a comprobar el espectáculo recomendado y se jodiera, como todos): un tío alto, con pantalón de polipiel gris claro, botas alta de pieles por dentro, de estas que se vuelven y sale el pelo para fuera, cazadora bomber con estampado militar y más pieles, camiseta rosa bien ajustadica, recauchutando los michelines de hombre de cuarenta sin especiales dones físicos y sudadera de capucha en cuyas mangas podía leerse: Rockstar. Desde luego, para mí lo era.
Total, que la experiencia valió la pena: no me había reído tanto desde que los amiguetes que venían conmigo (no daré aquí sus nombres por respeto a su privacidad e intimidad) dijeron en serio que les había gustado. Menos mal que estaba también el doctor Martín, que con su sabiduría apoyó mis impresiones.... En fin.
De todas formas, hay más cosas por hacer de gratis, y si no que se lo digan a los de esta página http://www.londonisfree.com/.
En fin amiguitos y amiguitas. Si todavía estáis ahí, mis más sinceras felicitaciones.
Como hablaba ayer con mi madre (mujer sabia donde las haya), si escribo un par de entradas más como esta y consigo que las leáis, me llama la RAE o el Ministerio o alguien seguro, para felicitarme por subir el nivel de lectura en España, porque menudos rollos me suelto.
Lo siento y gracias. Me gusta escribir o contar o hablar o las tres. Lástima que haga las tres cosas de la misma manera... A cuidarse mucho.