Síiiiiii, me acabo de dar cuenta de lo pequeña que queda la Times New Roman en el blocs, pero qué se le va a hacer. Hay que ir probando. Y ha tocao probar con un chirajo de texto de esos que asustan, es lo que hay.
Total, a lo que íbamos. A escribir una crónica en condiciones, que desde el 12 de octubre no he dicho ná.
¿Por dónde empiezo?
Hoy me he comprado Time Out-London. Probablemente se trata de una adquisición inútil (no podré permitirme nada o casi nada de lo que salga publicado, ayqueverquécarismoestodoenestaciudad -lo pongo junto porque es así como hay que decirlo, -peuqeño nuevo homenaje en honor al sr. del Imperdible- más que nada porque una cosa lleva a la otra y sale del tirón. Por cierto, siguiendo con los homenajes remolineros: Música-- Radiohead-CD Pablo Honey. Mañana cuando vuelva mi asistente técnico informático, el sr. del Arco, colgaré alguna cancioncilla, que ahora que me he puesto manos a la obra no va a ver quién me despegue de aquí, ya lo estoy viendo).
Pero bueno, a lo que íbamos, que me he comprado una revistilla de ésas de agenda cultural y oye, que parece que ya me siento más londinense, más al día, más enterada, como si por fin hubiera cogido las riendas de esta ciudad que se empeña en desbordarme. Y eso que ni siquiera la he abierto... que cuando lea algo va a ser la leche...
Y es que desde que he llegado tengo la extraña sensación de que estoy pero no estoy. No llego, no me centro, no puedo... Las distancias son enormes, el tiempo que se emplea yendo de un sitio a otro es bestial (commuting, que dicen ellos. Hoy en el bus había un anuncio de videoconsolas de estas portátiles hablando de eso, de aprovechar jugando los años que, en total, esta gente malgasta yendo de un sitio a otro; y daba un poco de miedo...).
Pero güeno, creo yo que todo es hacerse, y la cosa ya va. Para empezar, ya me sé mis claves informáticas (y de memoria, no sus vayáis a pensar...). también tengo bono de transporte mensual, lo que da libertad de movimiento de metro, bus, tren ligero y no sé si algo más en gran parte de Londón, que no está mal. El comedor universitario ya empieza a ser repetitivo, ya no me sorprendo de ver a los chavales estudiantes con traje y zapatos de charol todo relucientes cualquier día entre semana, ya hemos localizado los pubs con la cerveza más barata y los cafés más aceptables en el área de influencia de la universidad... Vamos, que la cosa va bien.
Y es aquí cuando hago recapitulación de lo que he visto, hecho, oído. Si es que puedo.
He visto Londón con sol, con niebla, con lluvia, de noche, de día, desde la ventana de mi cuarto con la iglesia de al lado de fondo un día entre semana que no me conseguía levantar de la cama. He leído a Paul Auster en el metro y he deseado no llegar nunca a mi parada. He cenado con ingleses (y sueca, pobre, no la puedo olvidar, la cena acabó cortándole el pelo en el salón de mi piso) comida inglesa si es que existe algo que pueda llamarse así, y he compartido mesa con un galés gay al que no le entendía una palabra, por el acento, por el deje, por el pan con mantequilla (me tomé dos vinos y empecé a comprenderle mejor...). He conocido a Paul Preston, mi tutor aquí y eminencia (?) en Historia contemporánea aquí y allá. He ido a clase de inglés (gratis, en Londres!!) y he quedado prendida de mi profesor (gay, no alarms please...) y de su forma de hacer reír a toda la clase sin aviso ni ná -chinos incluidos, güeno, a veces, y algunos sólo-. He probado comida india, jamaicana, china, tailandesa, francesa, inglesa (?). He visto a judíos ortodoxos, y a judías ortodoxas, y a pequeños judíos ortodoxos, y a judíos ortodoxos disfrazaos de fiesta con sombreros de piel gigantes (su versión de nuestro "ir de domingo" pero en sabat). Y he empezado a sentirme más en casa.
De hecho, tal vez sea un buen momento para irme para allá, para casa, digo. Pero la inglesa...
¿Todavía hay alguien ahí?
Pos se aceptan comentarios varios, así como historias, rumores, mails personalizados y demás.
Besicos varios